lunes 28 de diciembre de 2009

INFANCIA

la infancia. el rito de perder
el tiempo
ante una peonza que no sabía bailar
o mirando un delfín
esculpido en piedra junto a una plaza.

tampoco allí me gustaría regresar.

ALERTA NARANJA POR FUERTES VIENTOS

110 km/h de viento,
la gente se agarra sus cabezas
por miedo al frío metal de la guillotina,
una sirena de policía
y los árboles balanceándose en tonos grises.

la ciudad crece a lo largo y a lo ancho de la mañana,
crecen las colas en los supermercados
y el murmullo de la gente que se refugia en un café.

el mundo es una fruta podrida.
más nos vale no probarla.

domingo 27 de diciembre de 2009

158

una noche soñé contigo.
el mar sigue cayendo porque el mundo no es plano.
hacia algún lugar ha de caer.
el frío se adhiere a los cuerpos como la pez de la noche.
un parabrisas rompe un campo lleno de lluvia.

después de la tormenta llega la calma
y después otra vez la tormenta.
como cualquier otro círculo vicioso, el calendario.

una noche soñé contigo.
otra noche llamé a la puerta de alguien.
otra noche dormí en un portal.

un parabrisas rompe a una mujer que camina deprisa.

sábado 26 de diciembre de 2009

NOCHES DE VERANO EN LA PLAYA

supongo que yo era más joven.
era verano pero por las noches refrescaba lo suficiente.
yo te había cubierto con mi chaqueta de pana
mientras te recostabas en mi regazo.
estabas triste y no querías hablar de nada.
perdidos entre las dunas de esa noche,
con el eco de un concierto en la plaza nueva,
yo miraba las estrellas sin mucha atención,
escuchaba el mar muy cerca.

tú querías estar en medio de toda aquella gente,
en la plaza, tal vez emborrachándote
por primera vez, supongo que eras mucho más joven.
yo quería quedarme quieto, olvidarme del frío
de aquella noche, no pensar
que llegaría un día en el que recordaría todo eso
como algo muy antiguo.

Y SI FUERA ROMEO EL QUE ESTABA EN EL BALCÓN

la pereza de la mañana después de dos días de fiesta.
los comercios están abiertos pero no hay bullicio
y apenas tráfico.
la pereza de la mañana va mordiendo mis venas
como lo haría una rata.

y si fuera Romeo el que estaba en el balcón,
¿qué habría dicho Julieta?